Tal cómo dice nuestra cabecera, entendemos que es fundamentalla Educación Caninaparala Convivencia. Esteprograma de trabajo ha de ser diseñado intentando acomodarlo también al carácter y hábitos vitales manifestados por los propietarios; pues no podemos esperar que éstos se comporten como profesionales del perro. De esta forma evitaremos que el animal se frustre ante las carencias comunicativas de sus compañeros humanos. Minimizaremos este problema preocupándonos de que los dueños comprendan, de la manera más completa posible, cómo se comunican sus perros con los humanos y con otros perros, y cómo funcionan las normas del proceso de aprendizaje utilizadas en la educación de sus animales.
Esto nos permitirá también profundizar en el estudio del perfil que hasta ahora hayamos realizado, y al mismo tiempo nos ayudará a evaluar el tipo y programa de refuerzos que utilizaremos en un principio.
Entendemos que es recomendable que todos los miembros de la unidad familiar que convivan e interactúen con el perro se impliquen en la educación del mismo.
Para ello, el educador/a ha de facilitar la participación e incorporación progresiva de todos aquellos integrantes de la familia que deseen hacerlo. Esta forma de actuar nos permitirá testar el comportamiento del perro con cada uno de ellos (ya sabemos que puede haber diferencias en los roles sociales que adopte el animal), y así detectar anomalías de comportamiento que nos ayudarán a diseñar e individualizar el programa de educación.
Igualmente es importante que si hubiera más de un perro en la familia, deberemos indagar sobre qué tipo de relación sostienen, cómo interactúan y sobre todo, cómo repercute su presencia en el comportamiento del perro a tratar. Si hubiera alguna duda o problema, el educador/a debería actuar, permitiendo la incorporación y participación progresiva de ese otro perro en el adiestramiento de nuestro alumno, una vez que hayamos finalizado la fase de indiferencias y esté completamente controlado.
Comenzamos con el proceso de aprendizaje propiamente dicho y durante el cual conseguimos que primen las sensaciones lúdicas y positivas para nuestros perros.
Esta filosofía de enseñanza, hará por tanto que la edad del individuo a educar pase así a un segundo plano, pues todo perro está capacitado para aprender a lo largo de su vida, sólo deberemos adecuar el adiestramiento al ejemplar con el que vayamos a trabajar, pues evidentemente no será lo mismo diseñar un programa educativo para un animal de 3-4 meses, que para uno de 18 meses, que para uno de 7 años, como tampoco será igual el programa diseñado para un perro tímido que para uno hiperreactivo. En definitiva, debemos tener claro que todo perro es adiestrable (salvo casos excepcionales) al margen del estado emocional en que se encuentre, sólo debemos diseñar el programa educativo que mejor se adecue a ese individuo
Por supuesto estamos hablando de procesos de aprendizaje en adiestramiento y educación básica para la convivencia, para otros tipos de adiestramientos más específicos y avanzados, o una vez superada la fase de aprendizaje en obediencia y afianzamiento de comportamientos correctos, deberemos valorar aspectos como morfología, temperamento, edad, reglamentos si vamos a competir, etc., y elaborar y diseñar un nuevo programa de trabajo acorde al fin que persigamos.
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- Federación Cinológica Internacional.
- Federación Cinológica Española.
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- Junta de Andalucía.
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- Instituto Andaluz dela Mujer.
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